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Oct 26

Sobre el Mantenimiento en Arrendamientos Urbanos. PINTURA


El mantenimiento a los inmuebles en arrendamietos urbanos está regido por
lo dispuesto en la LAU del 94 en su artículo 21 apartado 1 cuando obliga al
arrendador a realizar las reparaciones que se necesiten para conservar la
vivienda en condiciones de habitabilidad.
Aclara la ley que es para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad, quiere esto decir y se sobreentiende que la vivienda ya tenía condiciones de habitabilidad al producirse el arrendamiento.

Hablemos hoy de la PINTURA a las paredes.

Pues bien, la pintura a las paredes debe corresponder al inquilino si es que cuando alquiló en buen estado de ella estaban las paredes. Bien tacaño y poco competitivo es aquel que mal servicio ofrece y trata de alquilar un inmueble falto de pintura. Y digo esto pues hay veces en que se alquila un piso y pena da el estado.

Pintura es algo que se desgasta por el uso cuando no existen condiciones adversas que aceleren este proceso como pueden ser:

-Humedades en las paredes producto de una falta de mantenimiento o reparación mayor, esa pintura debe ir por el casero.
-Manchas de ollín producidas por un incendio o la pérdida de la propia pintura debido al siniestro no imputable al inquilino.
-Mal estado de las paredes por falta de mantenimento en su vestidura (el repello como le llaman algunos) que provoca desprendimientos.
-Mala calidad en la pintura o la aplicación de esta que provoca ampolladuras degradando la superficie pintada.

Todo lo anterior es a cargo del casero pues todo es producto de falta de mantenimiento y falta de reparaciones necasarias.

Cuando todo está en regla y no existen humedades, la pintura era de buena calidad, la aplicación ejecutada por la mano de obra fue la correcta, no hubo siniestros imputables al inquilino, solo entonces podremos hablar de aquellas pequeñas reparaciones de que habla el apartado 4 del propio artículo 21, producidas por el desgaste en el uso ordinario de la vivienda y que se lo cargan al arrendatario.
Si existen manchas de grasa en las paredes que no estaban al comenzar el arrendamiento, rayones, marcas de muebles al recostarse a la pared, salpicaduras de agua producto de la limpieza u otras provocadas siempre por el inquilino, entonces la nueva aplicación corrará a cargo del arrendatario.

Salvo que ese deterioro sea a causa de una reparación imputable al casero, un ejemplo de ello es la reparación de una cañería y que como consecuencia de ello las paredes se hallan salpicado o arañado. Para evitar reclamaciones siempre debe quedar claro el estado en que se comienza el arrendamieto, lo que se pacta en el contrato donde se deben establecer clásulas aclaratorias en ese sentido que en un momento podrían liberar al casero de la obligación establecida al hacer gala de la autonomía de las voluntades al pactar.


Continuaremos con un material sobre las instalaciones de tierra relativos a la energía eléctrica e instalaciones de comunicaciones.

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